Mucho más que arte y ciencia. Exploración de Rape Scene de Ana Mendieta

por Lucía Elena Cavalo

El Diplomado en Antropología del Arte dictado por LATIR-CIESAS, en primera instancia, constituye una invitación y una apuesta a producir conocimiento científico de manera interdisciplinaria y colaborativa; esto supone entablar y consolidar diálogos fluidos entre disciplinas, rechazando la jerarquización que los cánones hegemónicos y legítimamente válidos de producción de conocimiento científico han instaurado entre las distintas áreas de conocimiento. En otras palabras, la antropología del arte nos invita a saltar las barreras que separan a las disciplinas en compartimentos estancos, a habitar espacios liminares desde donde producir conocimiento que de cuenta y recupere dimensiones de la vida social y cultural que en el campo de la ciencia han sido históricamente relegadas a un segundo plano -tal como las emociones, los deseos, los miedos, las fantasías y los sentimientos-, en pos de privilegiar los elementos más fácilmente racionalizables.

Abrazar la incorporación del arte en la producción de conocimiento supone una apertura hacia otras sensibilidades, una ramificación de interrogantes que nos permite inquirir lo social desde otras aristas y dimensiones. De este modo, el arte se revela como un lugar donde mirar la diversidad de procesos de creación artística como aspectos centrales de la cultura y la complejidad social, como generadores de conocimiento, de goce y de cuestionamiento. Así, desde esta perspectiva, artefactos y obras de arte dejan de ser considerados objetos neutrales e inertes, o simples representaciones, para ser concebidas como verdaderos agentes -secundarios- susceptibles de producir efectos sobre personas y contextos sociales específicos. En otras palabras, la antropología del arte no sólo recupera la agencia primaria de las personas -ya sean artistas o cientistas-, y el modo en que ésta se ve reflejada en los productos que elaboran, sino que pone el foco en los efectos, movimientos, acciones, disrupciones y diálogos que los propios objetos son susceptibles de motorizar. Es en este punto, entonces, que se revela el potencial político y transformador que encierra y ejerce toda obra o performance artística sobre contextos sociales y políticos, y sobre personas concretas; lo que permite dimensionar, en parte, el potencial transformador que encierran obras como las de la artista cubana Ana Mendieta.

Abonando a esta perspectiva, el trabajo Lo que puede un objeto. Exploración de Rape Scene de Ana Mendieta[1], examina una de las más impactantes acciones performática llevada a cabo por la artista, a partir de indagar el potencial transformador que la misma condensa, en tanto agente secundario susceptible de movilizar respuestas emocionales que busquen poner fin a la violencia sexual ejercida sobre las mujeres. Esta obra de fuerte impronta feminista, coloca en el centro de la escena la necesidad de cuestionar las normas y organizaciones políticas y sociales que se han desarrollado históricamente con el fin de maximizar la precariedad para las mujeres; dejando ver la irrelevancia de la distinción entre privado y público cuando se trata de luchar contra la violación. El ensayo argumenta que, aunque este performance no pueda poner fin por sí mismo a las situaciones de violencia a las que son sometidas las mujeres a diario, sí ofrece las condiciones necesarias para despavilar la mirada y trastocar el adormecimiento cotidiano necesarios para fomentar llamamientos que pongan fin a ella.

 

Lucía Elena Cavalo

Correo electrónico: lucia.cavalo@hotmail.com


[1] Para visualizar el trabajo completo acceder a: https://goo.gl/wb1huk

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