SALU2 DESDE CANCÚN

por Daniela Iliana Hernández Gómez

Daniela Iliana Hernández Gómez

 

“Postales de la alteridad” es una serie de experimentaciones que surgen como una respuesta lúdica al proceso de investigación que he llevado desde el 2018 sobre el turismo contemporáneo y los juegos que este hace con las nociones de alteridad. Decidí retomar la idea de postales pues al ser uno de los souvenirs más masivamente producidos y circulados en el mundo, encuentro en ellas una especie de ironía ya que producen y reproducen las configuraciones de experiencia de cada lugar turístico, en ellas se plasman los paisajes, las narrativas y expectativas que conforman un viaje, muchas veces siendo estas meras fantasías e idealizaciones surgidas de la industria turística.

Estos experimentos los lleve a cabo partiendo de la noción de collage, pues me interesa como es que materiales e imágenes se constituyen como elementos que aportan a crear múltiples sentidos que se detonan dependiendo de cómo es que se organizan en el espacio. Otra noción relevante para el desarrollo de las piezas es la de pastiche, ya que al centrarme en el turismo y al tomar las postales y los souvenirs como una sátira, busco hacer una imitación a modo de apropiación de estos preciados y sentimentales objetos. Esta es la razón por la que en un punto decidí probar con los textiles aunque alejándome un poco de la idea de postal que me permitía explorar el lienzo, el trabajo textil me permite reflexionar en torno a la valorización y comercialización que se hace de él como souvenir y cómo también en éste se articulan nociones relacionadas con la creación de los parámetros de alteridad como lo son el arte, la artesanía, el conocimiento y la técnica.

Las primeras pruebas que salieron son articulaciones pictóricas en donde establecí una paleta de colores y seleccioné materiales y fuentes que me permitieran reflexionar desde dónde es que estos paisajes paradisiacos se estaban construyendo. Las imágenes utilizadas fueron recuperadas de enciclopedias y libros viejos de ciencias naturales e historia precolombina así como también de revistas de lifestyle y de bienes raíces que tenía mi padre (listas para tirar) Los colores los elegí de acuerdo a lo que mayormente se publicita en los afiches turísticos, dando prioridad a los tonos exagerados de verde y azul que aluden al paraíso tropical, así como a los colores neón y pastel que me remiten a las promesas bastante fallidas de la industria del entretenimiento y del consumismo de los años noventa.  Los textiles han sido la siguiente parte en la que ha decantado esta experimentación; han sido tejidos a mano, con materiales sintéticos en su mayoría y siguiendo la

paleta de colores para buscar también la sensación de lo plástico y lo ficticio, continuando con la reflexión sobre la puesta en escena de la cultura que se consume en el turismo contemporáneo a través de los recuerditos de viaje.

Una parte importante de este proceso de experimentación fue también el registro lúdico que realice en mis estancias en campo pues con él pude hacer un registro que me permita remitirme a mis vivencias en campo y a tener un archivo del cual siempre poder tomar recursos. El eje metodológico central en mi investigación es la antropología sensible y fenomenológica de Paul Stoller (1989) en donde se privilegia al cuerpo, a su experiencia y a su sensorialidad sobre la creación de teoría durante el trabajo de campo, este enfoque me había llevado a privilegiar una recolección de materiales audiovisuales de la mano de mi diario de campo, haciendo un mayor énfasis en las estrategias narrativas para constituir una etnografía con esta línea. En este proceso, la etnografía dialógica y artística que propone Patricia Tovar (Tovar, 2015) contribuyó a que me replanteara también el trabajo etnográfico, pues será a través de un registro poético que se generará y se encontrará el sentido mismo de la investigación. Estas perspectivas sobre el trabajo etnográfico me ha ayudado a organizar y dar uso a los registros audiovisuales anteriores y crear nuevos que no fueran accesorios de la investigación sino que contribuyeran e hicieran de la experiencia sensible en campo un personaje central de éste pues considero que este quehacer etnográfico lúdico, sensible, artístico no tiene únicamente como resolución una narrativa más accesible y didáctica en la escritura antropológica sino también en las experimentaciones plásticas y audiovisuales; ambas aparecen como prácticas que buscan la creación de los espacios de articulación con las experiencias de los otros, para así entrar en un diálogo constante con la misma cultura en la que se producen estas experimentaciones y con sus agentes, más allá de intentar traducir esas experiencias.

La unión de la perspectiva fenomenológica de la antropología con las posibilidades que se despliegan al pensar en el arte como un espacio de juego me hace posicionar al cuerpo como el elemento central a partir del cual experimento al mundo, por lo tanto como el principal productor de conocimiento y experiencia. El arte nos permite actualizar y poner en el mundo las nociones de análisis de la antropología y llevarlas a otros terrenos donde pueden ser experimentadas por una multiplicidad de sujetos, esto nos permite pensar en las nuevas pedagogías, las narrativas, los discursos de identidad y la memoria colectiva. Para mí, el proceso creativo que se ha nombrado como arte es un terreno de lo sensual, lo sensible, lo simbólico y lo pragmático, a manera de un laboratorio, pues en el hay una variedad de procesos cognitivos, privilegiando el método de la abducción, abriendo así la posibilidad de producir conocimiento, no a la manera de una teoría sino de creación de sentido que se genera a partir de la relación lúdica con los diferentes elementos que se manipulan para crear el objeto. Es en este laboratorio creativo e investigativo que también podemos poner bajo tela de juicio dicotomías ontologizadoras como sentido/significado o la vieja cuerpo/mente y el papel de estos en el entendimiento del mundo e inclusive en la práctica antropológica.

Como lo proponen Arnd Schneider y Christopher Wright (2006) la antropología necesita superar su centralidad y rigidez en el texto para así poder emplear los elementos que aporta el arte contemporáneo en su práctica, tanto investigativa como de exposición pues sólo así es que podrá comprometerse en otros debates, tal vez más fructíferos que el soliloquio de la academia antropológica. Encontré en la producción no escrita el escape perfecto pues fue a partir de este proceso creativo que desarrollé en el diplomado de la mano de mi proyecto de tesis, que puse como elemento primario lo sensible como lo que produce el conocimiento del mundo; esto va contra la idea rígida de la antropología en la academia que quiere argumentar desde la teoría que de ella misma emana, buscando más crear clasificaciones que poner sobre la mesa la diversidad de maneras en las que se constituye la vida. Quiero argumentar sobre mi propia experiencia, con mi propia cultura, en vez de pensar que puedo hacer una especie de traducción de las experiencias de los otros y más bien buscar los espacios donde esas experiencias pueden ponerse en contacto.

Una categoría medular en el proceso de investigación y de experimentación ha sido el etnoargumento (Escalona, 2016) pues es a partir de ellos y de entender una serie de elementos como lo que supuestamente define a una identidad étnica que se crean  narrativas y discursos provenientes de diversos lugares de poder que se configurando lo que es una cultura específica y que clasificando a los distintos grupos sociales. Las ideas de lo salvaje, lo antiguo, lo no civilizado, en cualquier formato, siendo uno de ellos el de la industria turística, por ejemplo, se siguen reproduciendo porque existen autoridades epistemológicas como la antropología que creen posible nombrar y analizar bajo sus parámetros de conocimiento a otros grupos humanos. Y no sólo la antropología, también el arte, pues a pesar de ser un terreno de posibilidades también aparece como un espacio cerrado y controlado por instituciones con discursos específicos que pretenden la hegemonización de la práctica, privilegiando las producciones que se hacen desde los lugares canónicos estableciendo parámetros de lo que es la práctica artística. A pesar de que yo he llevado la investigación principalmente en el estado de Quintana Roo no puedo cegarme a la manera específica en que la industria turística se ha configurado en el país, en México el turismo es un megaproyecto, teniendo una visión culturalista, folklorista y de desarrollista de las comunidades y regiones a las que explota de esta manera. La manera en que el turismo se establece dentro del mercado a partir de la experiencia de los otros, con lo otro, es solamente uno de los ejemplos de cómo estas categorías que se juegan tanto en el arte como la antropología constituyen las formas en que nos relacionamos con los otros a partir de los discursos que de ellos se han creado, de la mano de otras estructuras como el estado y el mercado.

Unir mi proyecto de investigación con la elaboración de una serie de lo que en un inicio concebí como “postales”, me permitió acercarme a los procesos creativos e investigativos de una manera lúdica también, donde yo pudiera aprender a partir de la experimentación y del error. Este proceso de experimentación plástica y audiovisual así como la etnografía sensorial y lúdica que me permitan dialogar con el lector o con el observador es algo que continuará conforme avance el proceso de investigación, pues es a través de él que he encontrado una fuga a la rigidez teórica y práctica que exige la academia pues con él es que he podido explorar, plasmar y reflexionar ciertas experiencias y anécdotas de campo o en las percepciones sensibles del paisaje. A través de este acercamiento de la antropología y el arte es que espero encontrar y crear espacios donde se detonen nuevos diálogos, nuevos diálogos que permitan mantener la reflexión sobre como es que constituimos lo propio y lo otro y con ello como constituimos las relaciones del mundo.

 

 

Referencias:

Escalona, J. L. (2016). Etnoargumento y sustancialismo en el pensamiento antropológico. Hacia una perspectiva relacional. Interdisciplina, 71-91.

Schneider, A., & Wright, C. (2006). Contemporary Art and Anthropology. New York: Berg.

Stoller, P. (1989). The taste of ethnographic things. The senses in anthropology. Pennsylvania: University of Pennsylvania Press.

Tovar,Patricia (2015) “Etnografía dialógica y Etnografía artística”. https://iberoamericasocial.com/etnografia-dialogica-y-etnografia-artistica/

10 de abril. Material del Diplomado en Antropología del arte.

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