Ensenada, María, La muerte y Yo

por Dominique Godínez García

Dominique Godínez García

 

Me encontré con María Talavera Broussé a través de su pareja sentimental Ricardo Flores Magón. La secuencia de los hechos no podía haber sido de otra manera, pues en esta Historia construida a través de personajes masculinos, ella fue borrada, pero siempre quedan huellas de lo borrado.

Mi primer hallazgo sobre ella fue un vacío temporal y una tumba olvidada en un panteón municipal; a medida que el tiempo transcurría se presentaba un entramado de personas y objetos que generaban hilos conductores (espacio-temporales). Ya nada era una casualidad, mientras yo buscaba a María Talavera, ella me encontraba.

No sólo eran los ideales lo que nos unían, sino el haber vivido en Ensenada Baja California, un lugar que por sus características históricas ha dejado pasar desapercibida la profunda labor social por la que María trabajó. Por veinte años viví en una ciudad que nunca la mencionó y yo la ignoré, pero lo reprimido siempre amenaza con regresar.

No existe un documento oficial que especifique la ubicación de los restos de María, los registros de defunción del año en que se murió se perdieron en un incendio en una de las oficinas del panteón municipal, su ubicación sólo se tiene a partir de trabajadores que recuerdan el hecho de “haber sido amante de un revolucionario”.

No había algún rastro de su estancia en Ensenada, en el web solo artículos muy generales sobre su labor, aquellos que escribían sobre ella en el periódico local cada veinte de noviembre del año que transcurría, resaltan el hecho de haber sido la viuda, la amante, la acompañante de aquel incitador a la revolución social y como si el hecho de haberlo acompañado fuera en sí… el acto revolucionario.

María nacida en Zacatecas y migrante mexicana en Los Ángeles California (EUA), fue una mujer activa políticamente, escritora, anarquista e integrante del Club Liberal, Reforma, Libertad y Justicia en Los Ángeles, también formó parte del Partido Liberal Mexicano y de su agenda política. En 1937 decidió salir de Colima y aventurarse a viajar por el desierto de Sonora hasta llegar a Mexicali con la intención de cruzar a Estados Unidos y reunirse con su nieto (cosa que nunca pudo lograr por ser acusada de espionaje en la cárcel) así fue como llegó a la pequeña ciudad de Ensenada. Interesada en reconstruir el tejido social de esta ciudad, organizó a las mujeres costureras y campesinas para exigir un mejor trato laboral, liberar las tierras para quien las trabaja, organizar a las familias y una labor profunda sobre la educación de las niñas y los niños para impulsar la cultura y el estudio.

Sus últimos días y su muerte fueron en la pobreza, la miseria, la soledad y el olvido. Su acta de defunción es irregular, no se sabe de su domicilio ni el día en que murió; María pasó desapercibida en la historia de Ensenada por ser una visionaria incomprendida.

A partir de la propuesta de Alfred Gell, en torno a la relación arte-agencia; comencé a reconstruir mi mirada hacia María. Sus huellas se complejizaban para convertirse en índices, una cosa real que permite generar una operación cognitiva que el autor identifica como abducción de la agencia (Gell,2016:13). Hay dos tipos de agentes: agentes primarios y agentes secundarios, los primeros son aquellos que pueden generar intencionalidad y que se distinguen de las cosas o artefactos, es decir las personas y los segundos, serían los artefactos o cosas a los que se les atribuye una intencionalidad (Gell,2016:22).

Podemos acercarnos a María Talavera gracias a que su agencia se expande en un espacio/temporal: sus cartas, sus fotos y su tumba. Agentes que se encuentran en distintos lugares y que pertenecen a personas que entre ellas no hay conexión pero que comparten la identidad que ella depositó, ya que todas las pertenencias que ella consideraba documentos históricos como cartas, libros y documentos se perdieron en el incendio del almacén que se haría cargo de transportarlas hasta la ciudad de Tijuana.

Mi relación con María se refuerza a través de visitar su tumba, la cual se ha convertido en un agente relacional. Como lo plantea Alfred Gell, para que haya un agente siempre debe haber un paciente, generando una transacción donde un agente puede ser momentáneamente un paciente y viceversa (Gell,2016:24).

A través de esto fui construyendo un puente de comunicación con María donde por medio de objetos dialogamos metafóricamente. Así fue que comencé a dejar un clavel rojo en cada visita, estos se convirtieron en índices que me permitieron ver el olvido en el que ella se encontraba. Pasaban meses para regresar al panteón y cada vez que lo hacía, veía desde lo lejos esos colores que solo son capaces de generarse cuando el tiempo pasa: el polvo, la tierra, la basura y el olvido materializados en una flor que consumida por el sol se mimetiza con el paisaje árido.

Más tarde llegó a mis manos una foto donde se veía una casa amarilla que resaltaba por su arquitectura del siglo XIX, la fotografía fue tomada desde la acera de enfrente y dejaba ver las casas de un cerro en particular de Ensenada. Al ver la composición, tuve la certeza que la casa se ubicaba en el centro de la ciudad y que fácilmente podría identificarla, no fue así. Era importante volver a recorrer el espacio con una nueva mirada que me permitiera explorar y resignificar las calles.

Usando como punto de partida a Guy Debord y su “Teoría de la Deriva”, un procedimiento situacionista y una técnica de paso interrumpido donde dejarse llevar (ir a la deriva) por el terreno permite generar un desplazamiento con un comportamiento lúdico (Debord,1999:1).

Recorrí las calles de Ensenada, desde la primera hasta la novena teniendo como guía la foto, me detenía en las esquinas para encontrar el ángulo de la foto y poder tener más referencias de la ubicación de la casa. Casi al punto de resignarme, me detuve frente a un taller mecánico, crucé la calle y pregunté al señor que se encontraba en su interior, le mostré la foto e identificó la casa. Al llegar pregunté por la señora Yolanda, hija de un gran amigo de María. Quien me invitó a tomar asiento dentro de su casa, duramos horas platicando sobre sus recuerdos con María.

Teniendo más información sobre ella, me dedique a recorrer las calles que alguna vez recorrió, ampliando el registro de índices que me permitieron profundizar el diálogo. Caminando a la deriva hice una recolección de la tierra de las calles que forma parte del texto “12 de julio” de mí documentación poética. Esta documentación es un resultado de dos historias de vida que se entrecruzan para dialogar sobre algo que antes era indefinido e inexistente. Diez textos que completan un registro sensible sobre mi interacción en distintos espacios de Ensenada. Tomando como punto de partida la propuesta de Patricia Tovar y su categoría de documentación poética, donde el antropólogo genera textos poéticos para exponer un proceso dialógico que más tarde se convierte en un proceso artístico (Tovar, 2015, p1). Estos textos forman parte de mi etnografía poética materializada en un maletín de índices recolectados y construidos por mí.

La idea de hacer un maletín está inspirada en la novela de Enrique Vila-Matas “Historia abreviada de la literatura portátil”, donde uno de los requisitos para pertenecer a la sociedad secreta de los shandys era volverse portátil y claro que dentro de esta no podría pasar desapercibido Marcel Duchamp y su boîte-en valise.

La investigación que he estado realizando sobre María Talavera, se expande sobre varias ciudades y siendo mi vida errante como la de María, uno de mis principales objetivos es poder transportar mi obra fácilmente.

Dentro de este maletín se encuentra la documentación poética y postales de fotos que tomé en distintos puntos de la ciudad, en la parte inferior están marcadas las coordenadas. En este compartimiento también se encuentra un sobre de tela con fotografías que documentan la presentación de mi etnografía sobre la tumba, del lado derecho están dos de las flores que deposité en cada visita que le hice a María, le sigue una muñeca antigua de porcelana que encontré en un puesto de objetos usados frente al panteón (la primera vez que la vi me llamó la atención por su parecido con María, aun así decidí no comprarla y colocarla sobre una copa de vidrio cortado, al pasar los días no podía dejar de pensar en el error que había cometido al no llevarla, decidí regresar al lugar y me lleve la sorpresa de encontrarla en el mismo lugar donde la había dejado)  Frente a ella se encuentran tres retratos de María que son los únicos que he podido localizar y son la cubierta de la puerta derecha del maletín, al abrirla se encuentra un compartimento que sostiene tres mapas pequeños, cada uno de ellos contienen distinta información: la ubicación de la casa donde vivió María un par de años a su llegada, la casa donde vivió sus últimos años y la ubicación de su tumba en el panteón municipal. En la puerta izquierda se encuentra una acuarela que hace alusión a la carta de “la estrella” arcano XVII en el tarot, que representa aires nuevos de esperanza, proyectos y buenas expectativas para el futuro, entre otras cosas… Detrás de la carta hay una foto del panteón. En los compartimentos de izquierda a derecha, hay un rollo de papel con fragmentos de las cartas que María escribió en su estancia en Ensenada, un frasco con tierra de los alrededores de la tumba de María y dos más con tierra de los baches de las calles, el último frasco contiene un mechón de cabello mío que representa el camino recorrido con María.

Esta pieza, busca generar un diálogo entre María, la muerte, la comunidad de Ensenada y yo. Porque después de su muerte, es importante recordar que hubo una mujer que intentó construir un mejor lugar, no dejar en el olvido a María significa restablecer los lazos generacionales donde existe un vacío, salir del estado amnésico para reconstruir nuestra memoria histórica, nuestra dimensión política, ideológica y cultural.

 

¡Porque hablar de María es hablar de nosotras!

¡Salud y Revolución Social!

 

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Referencias

 

Gell, Alfred. 2016 “Arte y agencia: Una teoría antropológica”,Capítulo 2, pp.12-22, Sb editorial, Buenos Aires.

Debord, Guy. 1999 “Teoría de la deriva”,Texto aparecido en el # 2 de Internationale Situationniste. Traducción extraída de Internacional situacionista, vol. I: La realización del arte, Madrid, Literatura Gris.

Tovar,Patricia. 2015 «Documentación poética” Material del Diplomado en Antropología del arte, publicado en https://iberoamericasocial.com/documentacion-poetica/,16 de Mayo.

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